CENTROS EDUCATIVOS
¡Primero vamos a aprendamos los conceptos básicos de la sostenibilidad ambiental en los centros educativos!
Residuos
Son todas las cosas que el centro educativo ya no necesita y que desecha, como papeles, plásticos, restos de comida, envases de cartón, pequeño electrodoméstico, etc. Es importante gestionarlos bien para cuidar nuestro entorno y reducir la contaminación. Los residuos generados en los centros educativos están categorizados como Residuos Sólidos Urbanos (R.S.U), y son asimilables al sistema de recogida municipal.
Energía
Es la fuerza o capacidad que necesitamos para realizar tareas, como hacer que funcionen las instalaciones o iluminar las aulas. Fomentar el uso eficiente y responsable del consumo energético y promover el uso de fuentes renovables ayuda a cuidar el medio ambiente y a ahorrar recursos, además de generar un ahorro económico a medio y largo plazo.
Movilidad
Es la forma en que los alumnos, equipo docente y no docente se desplaza al centro, ya sea caminando, en bicicleta, en coche, en autobús o en tren. Optar por medios de transporte sostenibles ayuda a reducir la contaminación y el tráfico..
Huella de Carbono
Es la cantidad de gases de efecto invernadero (GEI), como el dióxido de carbono, que se emiten a la atmósfera por las acciones, directas e indirectas, asociadas a las necesidades del centro educativo, como los GEI que se emiten por el transporte de los alumnos al centro, por la producción de los materiales escolares o por la producción de la energía para la electricidad, etc. Conocer nuestra huella es importante para tomar consciencia de nuestras acciones.
Huella Hídrica
Es la cantidad de agua que usamos en nuestro centro educativo, para regar, en los aseos, incluso la que se consume en las fuentes de agua de los patios. Ser conscientes de nuestra huella hídrica nos ayuda a cuidar este recurso tan valioso y a usarlo de manera responsable.
¡La buena noticia es que puedes reducir la huella ambiental de tu centro educativo!
Cada pequeño cambio en tu rutina puede marcar una gran diferencia para nuestro Alhaurín el Grande y para el planeta.
Gestión sostenible de los Residuos
Un centro educativo sostenible es aquel que integra los principios de la sostenibilidad en todos los aspectos de su funcionamiento: desde la gestión de sus recursos y su infraestructura y la cultura escolar.
A través de un enfoque integral, se fomenta la conciencia crítica en sus estudiantes y personal, promoviendo hábitos responsables para minimizar la generación de residuos, optimizar el uso de recursos y comprender el impacto positivo que sus acciones tienen en el medio ambiente local y global. Se busca educar y capacitar a su comunidad (estudiantes, profesorado, personal no docente y familias) para ser ciudadanos responsables y comprometidos con un futuro sostenible
El aprendizaje sobre el medio ambiente hace que la ciencia y otras disciplinas sean más relevantes y conectadas con su vida cotidiana.
Algunas acciones que puedes poner en marcha en tu centro educativo:
Implementar un programa de reciclaje integral:
Colocar contenedores de separación en aulas, patios y zonas comunes, con señalización clara y atractiva para los alumnos.
Realizar talleres y actividades de concienciación:
Enseñar a los alumnos la importancia del reciclaje, cómo separar correctamente y el impacto de los residuos en el medio ambiente. ¡Hazlo de forma práctica y divertida!
Fomentar la reutilización entre la comunidad educativa: Promover el intercambio de libros, material escolar o ropa entre alumnos y familias. Organizar mercadillos escolares de segunda mano.
Reducir el uso de envases de un solo uso: Animar a los alumnos a traer sus propios envases reutilizables para el almuerzo y las meriendas. Considerar alternativas a los envases individuales en la cafetería (si la hay).
Gestión Sostenible de la Energía
Un centro educativo debe fomentar el uso eficiente y responsable del consumo energético. De este modo, además de reducir la huella de carbono, reduce la factura económica generada por el consumo de electricidad.
Algunas acciones que puedes poner en marcha en tu centro educativo:
Monitorización del consumo energético en tiempo real: Instalar dispositivos visibles que muestren el consumo de energía del centro en diferentes áreas. Esto ayuda a concienciar y a identificar patrones de alto consumo. ¡Se puede gamificar viendo quién reduce más!
Apuesta por las energías renovables, ya sea mediante la instalación de paneles fotovoltaicos o contratando energía con certificado de origen renovable.
Proyectos escolares de eficiencia energética: Involucrar a los alumnos en la investigación y propuesta de medidas para reducir el consumo energético del centro (ej. estudio de iluminación de aulas, propuestas de mejora del aislamiento, campañas de apagado de luces).
Incorporar actividades y proyectos relacionados con las fuentes de energía, la eficiencia y el ahorro energético en diferentes asignaturas.
Gestión Eficiente de la Movilidad
Los desplazamientos diarios hasta los centro educativos genera estrés en el tráfico, colapsando incluso calles y avenidas en horas punta, además de las emisiones de CO2
Alguna acciones que puedes poner en marcha en tu centro educativo
Rutas seguras a pie y en bicicleta al colegio:
Trabajar con el ayuntamiento y las familias para identificar y promover rutas seguras para que los alumnos puedan ir al centro de forma activa.
Fomentar el transporte activo y colectivo:
Promover el uso de la bicicleta y los desplazamientos a pie al centro. Organizar «días sin coche» y campañas de concienciación sobre los beneficios del transporte público y compartido.
Gestión Eficiente de la Huella de Carbono
¿Por qué es crucial la educación ambiental en el contexto de la reducción de la huella de carbono?
Porque proporciona la comprensión profunda de las causas y consecuencias del cambio climático. Cuando nuestros alumnos aprenden sobre el ciclo del carbono, las fuentes de emisiones y los impactos del calentamiento global, la necesidad de actuar se vuelve evidente y personal.
Les animamos a integrar la enseñanza de la sostenibilidad y, en particular, el concepto de la Huella de Carbono, en el día a día de sus aulas. No se trata solo de añadir una asignatura más, sino de sembrar hábitos y valores ecológicos que perduren.
Enseñar a los niños sobre su Huella de Carbono no es solo darles un concepto científico; es darles las herramientas para ser ciudadanos conscientes y responsables. Entender que cada acción, desde encender una luz hasta el bocadillo que eligen, tiene un impacto en el planeta, les empodera. Les ayuda a comprender el cambio climático no como un problema lejano, sino como algo en lo que pueden influir directamente.
Algunas acciones que puedes poner en marcha en tu centro educativo
Implementar un programa de medición de huella de carbono por aula:
Al principio del curso cada escolar anota como asiste al centro educativo hasta final de curso.
Realizar talleres y actividades de concienciación:
Enseñar a los alumnos la importancia de la huella de carbono, cómo se genera y que podemos hacer para reducir su huella de carbono diaria.
Gestión sostenible de la Huella Hídrica
El agua, fuente de vida y recurso esencial, enfrenta desafíos crecientes en nuestro planeta. Para los centros educativos, comprender y reducir nuestra huella hídrica no es solo una práctica responsable, sino una oportunidad invaluable para educar sobre la importancia de la gestión sostenible de este bien común.
Alguna acciones que puedes poner en marcha en tu centro educativo
Consumo Responsable de Agua: Enseña a tus alumnos la importancia del ciclo del agua y el ahorro, instalar grifos de bajo consumo, controlar el riego de jardines.
Implementación de sistemas de recogida de agua de lluvia para riego y usos no potables, instalación de grifos y sanitarios de bajo consumo, y concienciación sobre el uso responsable del agua.
Cuidado de fuentes de agua y los procesos de depuración: Realizar actividades de limpieza de ríos y concienciación sobre la contaminación del agua y hacer excursiones escolares a la depuradora de tu localidad ayudará a los estudiantes a comprender el recorrido por el que pasa el agua usada hasta su vertido.